DIAETA

La revista científica de la Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas AADYND

Buenos Aires | Vol. 38 - N 172 | Publica en LILACS y SciELO

Trimestre JULIO AGOSTO SEPTIEMBRE de 2020

ISSN 1852-7337 (en línea)

DNDA: internet/digital: 66571396

AADYND

ARTÍCULO ORIGINAL GANADOR

Patrones de consumo de alimentos y bebidas según los ingresos del hogar de acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del año 2012-2013.

Patterns of food and beverages consumption following household income according to the National Survey of Household Expenditure (NSHE) of 2012-2013

Lic. Bertollo Marina (1), Lic. Martire Yamila (1), Lic. Bioq. Rovirosa Alicia (), Mag. Zapata María Elisa (1), (2)

(1) Licenciatura en Nutrición, Facultad de Química, Universidad del Centro Educativo Latinoamericano (UCEL). Rosario, Santa Fé, Argentina. (2) Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil Dr. Alejandro O´Donnell. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.

Correspondencia: Lic. María Elisa Zapata mezapata@cesni.org

RESUMEN

Este trabajo tuvo como objetivo determinar los patrones de consumo de alimentos según el nivel de ingresos del hogar de la población de Argentina, de acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2012-2013.

El análisis se realizó a partir de la base de datos de ingreso y de gastos de la ENGHo 2012-2013. Se calculó el consumo aparente promedio de alimentos y bebidas en gramos o mililitros de peso neto por adulto equivalente.

Se observa que a medida que se incrementan los ingresos del hogar aumenta la cantidad y la diversidad de frutas y hortalizas no feculentas, el consumo de lácteos, especialmente los quesos que triplican su consumo entre el primer y el último quintil. El consumo de carnes aumenta conforme a los ingresos diferenciándose la elección de los cortes. Si bien los aceites aumentan con los ingresos, el consumo de grasa vacuna y porcina presenta un comportamiento inverso. Las bebidas sin alcohol duplican su consumo entre el primer y último quintil, las infusiones triplican y las bebidas con alcohol sextuplican. Azúcares y dulces y comidas elaboradas muestran una tendencia creciente con los ingresos del hogar, mientras que cereales y legumbres, panificados y galletitas presentan similar consumo total pero diversidad hacia el interior de la categoría. Se observa un incremento del consumo de pastas frescas, masas de tartas y empanadas, pan envasado, amasados de pastelería y galletitas en relación al aumento de los ingresos, mientras que el pan francés, harina de trigo y fideos secos disminuye. La papa y el huevo de gallina mantienen un consumo estable en los cinco quintiles de ingreso.

Las diferencias en el consumo de alimentos y bebidas entre quintiles demuestran que a medida que aumentan los ingresos, los hogares progresan a una dieta más variada y económicamente más cara.

Palabras clave: consumo aparente, alimentos y bebidas, quintiles de ingreso, gastos de hogares, ENGHo.

The aim of this study was to assess the patterns of consumption of foods according to the level of household income of Argentinian population, according to data from the National Survey of Households Expenditure (NSHE) 2012-2013.

The analysis was carried out following income and expenditure datasets of NSHE 2012-2013. The average apparent consumption of foods and beverages expressed in grams or milliliters of net weight per equivalent adult was calculated.

What was observed was that the more the household income increases, the more the amount and diversity of fruits and non-starch vegetables, as well as dairy products consumption, especially cheese between the 1st and 5th quintile. The consumption of meat increased according to income with differences in choice of cuts. While the oils increased according to income, animal fat (beef and pork) showed a reverse behavior. The consumption of non-alcoholic beverages doubled consumption between the 1st and 5th quintile, hot beverages tripled and alcoholic beverages increased six-fold. Sugar and sweets and processed food showed an increasing tendency according to household income, while cereals and pulses, breads and biscuits showed similar total consumption but different composition. The consumption of fresh pasta, pie and empanadas doughs, packed bread, bakery products, cookies and crackers increased in relation to household income, while French bread, wheat flour and dry pasta decreased. Potato and egg showed similar consumption in all income levels.

The differences on food and beverages consumption among quintiles show that the more the household income rises, the more diverse diet and economically more expensive.

Keywords: apparent consumption, food and beverages, income quintile, household expenditure, NSHE

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Introducción

Las encuestas de presupuestos y gastos familiares si bien tienen otras finalidades más específicas, han servido tradicionalmente para hacer estudios alimentarios de diferente naturaleza asociados principalmente al análisis del consumo y de los efectos de algunos factores condicionantes (Chateauneuf, 1997). La metodología de consumo aparente constituye una forma rápida y con menos intromisión en los hogares para conocer su consumo. El uso de la compra de alimentos como estimación del consumo puede ser de mayor utilidad en familias con bajos ingresos, donde los desperdicios u otros destinos de los alimentos adquiridos son mínimos. Como cualquier otro método, éste tiene algunas limitaciones, es posible que haya sobreestimación del consumo de alimentos. Cuando se usan como base las compras semanales o mensuales, el sesgo radica principalmente en la dificultad de apreciar las cantidades destinadas exclusivamente a la ingesta de los miembros de la familia (INCAP, 2012).

Una serie de países han utilizado esta metodología para evaluar el consumo aparente de alimentos de su población, entre los que se pueden mencionar a Chile (Crovetto, 2002) (INE, 2013), Uruguay (INE, 2006), Brasil (IBGE, 2011) (IBGE, 2004), Ecuador (INEC, 2013), México (Torres, 2007), (Torres, 1997) (Borbón y col 2010) y España (Castillo, 2002) (INE, 2013).

En Argentina, la ENGHO ha sido realizada en tres oportunidades (1996/1997, 2004/2005, 2012/2013) con representatividad nacional (INDEC, 2014), por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) con la finalidad de actualizar cada aproximadamente diez años la base de conformación de la canasta familiar.

En base a los datos de la ENGHo 2012-2013, que constituye información pública, este trabajo de investigación plantea analizar el consumo aparente de alimentos y bebidas de los hogares de Argentina en función de los ingresos.

Objetivos

General

• Determinar los patrones de consumo de alimentos y bebidas según el nivel de ingresos del hogar de la población de Argentina, de acuerdo a los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2012-2013.

Específicos

• Determinar la cantidad de alimentos y bebidas consumidos por grupo de alimentos en los hogares de Argentina en el período 2012-2013.

• Describir los patrones de consumo de alimentos según el quintil de ingresos de los hogares de Argentina en el período 2012-2013.

Materiales y método

El presente estudio fue de tipo observacional, descriptivo y de corte transversal. El análisis se realizó utilizando la información de la base de datos de ingresos y base de datos de gastos de la ENGHo 2012-2013.

Se consideró como gasto en los alimentos para consumir en el hogar, bebidas para consumir en el hogar y alimentos y bebidas comprados y consumidos en restaurantes, bar y comedores. Se excluyeron otros ítems correspondientes a indumentaria y calzado, propiedades, combustibles, agua y electricidad, equipamiento y mantenimiento del hogar, salud, transporte y comunicaciones, esparcimiento, enseñanza, comedor escolar y bienes y servicios varios.

La variable independiente fueron los ingresos del hogar, que considera a las entradas de dinero que percibieron cada uno de los miembros del hogar en los seis meses anteriores a la semana de la encuesta. Se consideraron los ingresos per cápita de los hogares y se agruparon en quintiles.

La variable dependiente fue el consumo aparente de alimentos y bebidas, referido al uso de la compra de alimentos como estimación del consumo de alimentos en el hogar, a partir de la recopilación de información sobre las cantidades de alimentos y bebidas comprados por el hogar para el periodo de una semana. Los alimentos y bebidas registrados en el cuestionario por cada hogar fueron transformados de peso bruto a gramos de peso neto utilizando el factor de corrección correspondiente a cada alimento de acuerdo al factor de corrección del Sistema de Análisis y Registro de

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Alimentos –Software SARA- (Ministerio de Salud, 2007) y de la tabla recopilada por la Escuela de Nutrición de la UBA (López y Suárez, 2011). En caso de alimentos y bebidas registrados como unidades se tomó la tabla de pesos y medidas de referencia del software SARA (Ministerio de Salud, 2007) y la tabla compilada de Escuela de Nutrición - Facultad de Medicina- UBA, Escuela de Nutrición- Facultad de Ciencias Médicas- UNC, Escuela de Nutrición- Universidad Nacional de Salta para su transformación en gramos de peso neto (López y Suárez, 2011).

Luego de la transformación de todos los alimentos y bebidas a gramos o mililitros de peso neto por día, las cantidades totales fueron divididas por el total de adultos equivalentes en el hogar. Se obtuvieron los gramos o mililitros promedio en peso neto de alimentos y bebidas obtenidos por día por hogar por quintil de ingreso per cápita del hogar. Para la presentación de los resultados los alimentos fueron agrupados según grupo, subgrupo y categoría.

Se consideró el factor de expansión correspondiente a cada hogar en el análisis. La muestra corresponde a 20.693 hogares que habitan en localidades de 5.000 y más habitantes, que representan a 11.091.438 de hogares del país.

Se realizó un análisis estadístico descriptivo. La información se presenta en tablas y gráficos. Se utilizó el software SPSS®Versión 20.0 y Microsoft Excel®.

Resultados

A continuación se describen los resultados por grupos de alimentos. El consumo se expresa en gramos o mililitros promedio de alimentos y bebidas por adulto equivalente por día, en peso neto. Las leches en polvo, jugos en polvo e infusiones se presentan en valores reconstituidos.

En DIAETA 2015; 33(153), en formato electrónico, se puede acceder a las tablas con la descripción de todos los alimentos y bebidas consumidos por quintil de ingresos para los grupos de alimentos analizados.

Cereales y legumbres: En la figura 1 se observa que la cantidad total de cereales y legumbres consumidos fue similar en los cinco quintiles de ingreso, oscilando entre 107 g/d y 123 g/d.

Dentro de este grupo, hay tres alimentos con mayor participación: los fideos secos, el arroz blanco y la harina de trigo. Se observa que a medida que se incrementan los ingresos del hogar disminuye el consumo de fideos secos y harina de trigo. El consumo de pastas frescas y masas de tarta, empanadas y canelones aumenta conforme aumentan los ingresos del hogar.

Las barras de cereal al igual que los cereales de desayuno, presentan bajo consumo, que crece al incrementarse el nivel de ingreso.

Las legumbres tienen un bajo consumo en todos los quintiles, siendo las arvejas en conserva y las lentejas secas las de mayor consumo (Figura 1; Tabla 1 electrónica).

Panificados y galletitas: El consumo aparente de panificados y galletitas es similar entre los individuos de los diferentes quintiles de ingreso (Figura 2). El consumo total de pan disminuye conforme aumentan los ingresos, y a su vez se observa un menor consumo de pan tipo francés y mayor de pan envasado a medida que aumentan los ingresos. El pan rallado es un ingrediente principal en preparaciones como milanesas y como tal, mantiene una estabilidad en todos los quintiles.

Las galletitas, dulces y saladas, así como los amasados de pastelería y masa para pizza son más consumidos a medida que aumentan los ingresos del hogar (Figura 2; Tabla 2 electrónica).

Frutas y hortalizas: El consumo de frutas muestra una tendencia creciente al incrementarse los ingresos del hogar. Entre el primer y el último quintil el consumo se triplica (cerca de 46 g/d en el primer quintil a aproximadamente 147 g/d en el último quintil). Dentro de este grupo, las frutas con mayor participación en los cinco quintiles son manzana, banana y naranja, seguido por pera, durazno y mandarina. A medida que aumentan los ingresos se observa mayor diversidad de frutas y mayor consumo.

El durazno en almíbar o en conserva es la fruta envasada más consumida. El consumo de frutas desecadas y secas aparece a partir del segundo quintil pero es muy bajo en todos los niveles de ingresos (Figura 3; Tabla 3 electrónica).

La cantidad de hortalizas consumidas oscila entre 178 g/d en el primer quintil a 246 g/d en el último quintil. El consumo de papa es estable a lo largo de todos los quintiles de ingreso, mientras que

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Figura 1: Consumo promedio de cereales y legumbres por quintil de ingreso (g/d).

Figura 2: Consumo promedio de panificados y galletitas por quintil de ingreso (g/d).

Figura 3: Consumo promedio de frutas por quintil de ingreso (g/d).

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el del resto de las hortalizas aumenta conforme lo hacen los ingresos. De las hortalizas no feculentas el tomate es el que presenta mayor consumo, seguido por la cebolla, la zanahoria, el zapallo y la lechuga. El tomate en conserva es un ingrediente principal en preparaciones como salsas y como tal, mantiene una estabilidad en todos los quintiles. Al igual que lo observado en frutas, a medida que aumentan los ingresos se observa mayor diversidad de hortalizas no feculentas y mayor consumo (Figura 4; Tabla 3 electrónica).

Lácteos: El consumo total de lácteos aumenta a medida que se incrementan los ingresos del hogar (148 g/d en el primer quintil y 258 g/d en el último). El consumo de leche entera es similar en los hogares con diferentes ingresos, mientras que el consumo de leche semidescremada y descremada aumenta 8 veces entre los quintiles extremos (de 5,6 ml/d a 40,4 ml/d). El consumo de yogur y el de postres de leche se incrementa a medida que aumentan los ingresos (Figura 5; Tabla 4 electrónica).

El consumo total de quesos se triplica entre el primer y el quinto quintil de ingreso. Proporcionalmente el queso doble crema –cuartirolo mostró mayor consumo en los quintiles inferiores, mientras que los untables y otros quesos de pasta blanda son más consumidos a medida que aumentan los ingresos (Figura 6; Tabla 4 electrónica).

Carnes y huevo: En la figura 7 se observa que el consumo diario promedio de carnes oscila en

Figura 4: Consumo promedio de hortalizas por quintil de ingreso (g/d).

Figura 5: Consumo promedio de leches, yogur y postres por quintil de ingreso (g/d).

Nota: “Postres lácteos y otros” incluye otras leche, yogures o postres y postres de leche.

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tre 161 g/d y 241 g/d entre el primer y el último quintil. La carne vacuna y de ave son las más consumidas dentro del grupo. La carne vacuna magra y grasa es más consumida a medida que aumentan los ingresos, mientras que las carnes semigrasas presentan similar consumo en los hogares con diferentes ingresos. Los cortes de carne magra más consumidos son la nalga y el cuadril, ambos con un incremento de consumo a medida que aumentan los ingresos, seguidos por la bola de lomo, cuadrada y paleta que no muestran diferencias entre los quintiles. El asado es el corte graso más consumido, duplicando su cantidad entre el primer y último quintil, seguido por la falda que muestra mayor consumo en los quintiles más bajos, y el matambre y bife de chorizo que son más consumidos a medida que aumentan los ingresos del hogar. Dentro de los cortes semigrasos, la carne picada ocupa el primer lugar con similar consumo entre los diferentes quintiles, le siguen el bife angosto y vacío que aumentan su consumo acorde a los ingresos del hogar, y el bife ancho y carnaza que tienen un similar consumo entre los hogares con diferentes ingresos. Las carnes semielaboradas también aumentan en relación a los ingresos.

Pescados y mariscos al igual que los fiambres y embutidos presentan un mayor consumo a medida que aumentan los ingresos del hogar. Sin

Figura 6: Consumo promedio de quesos por quintil de ingreso (g/d).

Figura 7: Consumo promedio de carnes y huevo por quintil de ingreso (g/d).

Nota: “Carne vacuna” incluye carne vacuna grasa, carne vacuna semigrasa, carne vacuna magra, carne vacuna semielaboradas, otras carnes frescas o congeladas, milanesa de carne, suprema y otras carnes vacunas; “Carne de ave” incluye pollo, carnes de ave semielaboradas, carnes en conserva, escabeches y otras carnes de ave; “Carne porcina” incluye carne de cerdo, ovino y caprino entero o por corte, surtidos de carne porcina u ovina y otras carnes porcina.

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embargo, vísceras y huesos presentan un comportamiento inverso. El consumo de carne de cerdo es bajo, mostrando mayor consumo conforme aumentan los ingresos.

El huevo de gallina tiene un consumo estable entre los diversos quintiles de ingresos (alrededor de medio huevo diario en promedio), a excepción del primer quintil donde se observa un menor consumo (Figura 7; Tabla 5 electrónica).

Aceites y grasas: El consumo total de grasas y aceites es de alrededor de 34 g/d a 45 g/d. El aceite de girasol es el más consumido en todos los quintiles, seguida por el aceite mezcla, mientras que el consumo de aceite de oliva es menor y aumenta con el incremento de los ingresos, al igual que la crema de leche y la manteca. La mayonesa presenta un consumo similar en todos los quintiles. La grasa vacuna y porcina presenta mayor consumo en los quintiles de ingreso más bajos (Figura 8; Tabla 6 electrónica).

Azúcares y dulces: El consumo total de azúcares y dulces oscila entre 49 g/d y 64 g/d. Dentro de este grupo, el alimento con mayor participación en todos los quintiles es el azúcar. Los dulces compactos y untables aumentan su consumo con el incremento de los ingresos, al igual que las golosinas, chocolates y postres (Figura 9; Tabla 7 electrónica).

Bebidas e infusiones: La cantidad total de

Figura 8: Consumo promedio de aceites y grasas por quintil de ingreso (g/d).

Figura 9: Consumo promedio de azúcares y dulces por quintil de ingreso (g/d).

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bebidas e infusiones aumenta sustancialmente a medida que aumentan los ingresos del hogar (742 ml/d en el primer quintil y 1688 ml/d en el último quintil). Las bebidas sin alcohol duplican su consumo entre los quintiles extremos, las infusiones triplican y las bebidas con alcohol sextuplican (Figura 10, 11 y 12).

Dentro de las bebidas sin alcohol las gaseosas y jugos en polvo son las bebidas con mayor consumo. Se observa que los individuos de los quintiles más bajos presentan menor consumo de agua mineral, envasada y aguas saborizadas y mayor de jugo en polvo (Figura 10; Tabla 8 electrónica).

Respecto a las infusiones, el mate y el mate cocido son las más consumidas en todos los quintiles, seguidas por el café y el té que aumentan a me­dida que crecen los ingresos (Figura 11; Tabla 8 electrónica).

Las bebidas alcohólicas presentan mayor consumo en los quintiles más altos. Las más consumidas son la cerveza y los vinos en similares proporciones (Figura12; Tabla 8 electrónica).

Comidas elaboradas fuera del hogar: En esta categoría se incluye tanto a las comidas elaboradas fuera del hogar y consumidas en el hogar como aquellas elaboradas y consumidas fuera del hogar. En el caso de menús se consideró el volumen correspondiente a la suma de comida y bebida.

El consumo total de comidas elaboradas aumenta a medida que se incrementan los ingresos

Figura 10: Consumo promedio de bebidas sin alcohol por quintil de ingreso (ml/d).

Figura 11: Consumo promedio de infusiones por quintil de ingreso (ml/d).

Nota: “Otras bebidas sin alcohol” incluye las categorías otras bebidas sin alcohol, otras bebidas varias, bebidas isotónicas y amargos.

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del hogar (33 g/d en el primer quintil y 168 g/d en el último).

Dentro de este grupo, las empanadas, tartas y pizza son los alimentos más consumidos. Los sándwiches y el pollo asado-spiedo muestran una tendencia creciente al aumentar los ingresos. Se observa que a medida que aumentan los ingresos crece la frecuencia de almuerzo y cena fuera del hogar (Figura13; Tabla 9 electrónica).

Otros alimentos: El consumo de este grupo de alimentos muestra una tendencia creciente al incrementarse los ingresos del hogar, desde cerca de 9 g/d en el primer quintil a aproximadamente 18 g/d en el último quintil.

Dentro de este grupo heterogéneo, se observa que el consumo de sal mantiene consumos similares entre los hogares de diferentes quintiles, mientras que el vinagre y aceto balsámico, el edulcorante, las sopas y caldos y los productos de copetín son más consumidos a medida que aumentan los ingresos del hogar (Figura 14; Tabla 10 electrónica).

Figura 12: Consumo promedio de bebidas con alcohol por quintil de ingreso (ml/d).

Figura 13: Consumo promedio de comidas elaboradas por quintil de ingreso (g/d).

Nota: “Comidas en base a carnes, pollo y pescado” incluye carne vacuna asada-spiedo, comidas en base a carne, pollo al spiedo y comidas a base de pescado; “Otras comidas listas para consumir” incluye alimentos preparados para niños y bebés, otras comidas listas para consumir, comidas rápidas y otras comidas con o sin bebidas listas para consumir, semipreparados frescos o congeladas en base a verdura, salsa en base a tomate, salsas varias, ensaladas varias y comidas en base a verduras y tubérculos; comidas en base a pastas, otros alimentos semipreparados en base a pastas.

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Figura 14: Consumo promedio de otros alimentos por quintil de ingreso (g/d).

Nota: “Sopas y caldos” incluye surtidos de sopas, sopas concentradas y caldos concentrados; “Productos para repostería” incluye preparaciones para postres y levaduras, polvos para bizcochuelo, tortas, scones y productos para repostería.

Discusión

Los ingresos del hogar son un factor condicionante del consumo de alimentos. Las diferencias en el consumo de alimentos entre quintiles demuestran rasgos de un comportamiento típico de los consumidores (Britos, 2006). El análisis de los hogares a partir de su agrupamiento en quintiles de ingreso per cápita permite ver comportamientos diferenciales a nivel sociodemográfico (INDEC, 2014).

En base a los datos de la ENGHO 2012-2013, que constituye información pública, este trabajo de investigación planteó analizar el consumo aparente de alimentos de los hogares de Argentina en función de los ingresos.

Cabe destacar que hay un solo estudio disponible realizado con criterios similares, a saber “Análisis del consumo de alimentos a nivel de los hogares según nivel de ingreso (total país, 1996-97)” realizado por O´Donnell y col (O´Donnell y col, 2004). Sin embargo, se analiza una menor cantidad de alimentos que el presente trabajo, por lo tanto resulta dificultoso efectuar una minuciosa comparación. Teniendo en cuenta lo mencionado, también se considerará el estudio “Análisis del consumo de alimentos a nivel de los hogares según nivel de ingreso (área metropolitana, 1985-86)” realizado por Britos, (Britos2006).

En términos generales, el consumo aparente de pan, frutas, hortalizas no feculentas, leches y yogures, quesos, carnes, bebidas e infusiones y alimentos listos para consumir han sido los que mostraron mayor diferenciación entre quintiles.

Comenzando por el grupo de cereales y legumbres, los resultados coinciden con el estudio de O´Donnell y col (2004), donde las tapas de empanadas y tartas aumentan su consumo con el incremento de los ingresos y con el estudio de Britos (2006), donde la harina de trigo y los fideos secos decrecen progresiva y significativamente a medida que aumentan los ingresos. A diferencia de Britos (2006) quienes observan un aumento en el consumo de arroz no mayor a 2 veces con el incremento del ingreso, en el presente se observa que el consumo crece un 20% entre el primer y tercer quintil y luego decrece para alcanzar valores similares al de los primeros quintiles. Con respecto a las legumbres se encontró que tuvieron un bajo consumo en todos los quintiles, igual que en el estudio de Britos (2006).

Siguiendo por el grupo panificados y galletitas, la situación observada se repite a través de los años, ya que estos datos coinciden con los estudios mencionados. El consumo de facturas y churros en 1996-97 era en promedio de 6,6 g/d, el de pan fresco y envasado 160,3 g/d y el de galletitas dulces 7,3 g/d, mientras que en 2012-13 el consumo de ama.

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sados de pastelería alcanza 14,9 g/d, el de panes 121,5 g/d y el de galletitas dulces 16,3 g/d.

El consumo de frutas muestra una tendencia creciente al incrementarse los ingresos del hogar, entre el primer y el último quintil el consumo se triplica. Esta tendencia coincide con ambos estudios, sin embargo Britos (2006) observaron que el aumento es no mayor a dos veces, mientras que en el presente el consumo es tres veces superior entre los quintiles extremos, tal como fuera observado por O´Donnell y col de acuerdo a los datos de 1996-97 (O´Donnell y col, 2004). Es importante destacar que el consumo de frutas desecadas y secas es considerado en esta investigación y no es mencionado en los estudios anteriores. Dicho consumo aparece a partir del segundo quintil pero es muy bajo en todos los niveles de ingresos.

El consumo de papa es estable a lo largo de todos los quintiles de ingreso, mientras que el resto de las hortalizas aumenta conforme lo hacen los ingresos. En el año 1996-97 coinciden los resultados (O´Donnell y col, 2004), exceptuando la batata que en éste presentó un comportamiento estable. De las hortalizas no feculentas el tomate es el que presenta mayor consumo, seguido por la cebolla, la zanahoria, el zapallo y la lechuga. En el año 1985-86 el tomate y la lechuga eran los más consumidos (Britos, 2006).

El consumo de los lácteos aumenta a medida que se incrementan los ingresos del hogar, coincidiendo con las observaciones de 1985-86 (Britos, 2006) y 1996-97 (O´Donnell y col, 2004). Según indican los resultados del presente trabajo el consumo de leche entera es similar en los hogares con diferentes ingresos, mientras que el consumo de leche semidescremada y descremada aumenta 8 veces entre los quintiles extremos. En los estudios citados, la leche duplica su consumo aumentando los ingresos, mientras que en el presente aumenta en un 60%. El consumo total de quesos se triplica entre el primer y el quinto quintil de ingreso, situación que se repite en el estudio de Britos, (2006), con excepción de los quesos duros cuyo aumento no es mayor a dos veces.

Con respecto al grupo carnes y huevo de gallina, la carne vacuna y de ave son las más consumidas dentro del grupo. Las carnes semielaboradas también aumentan en relación a los ingresos, al igual que ocurre en el estudio de O´Donnell y col (2004). El estudio de Britos, (2006) presenta categorías de alimentos diferentes por ende no puede realizarse dicha comparación.

Pescados y mariscos al igual que los fiambres y embutidos presentan un mayor consumo a medida que aumentan los ingresos del hogar. El consumo de carne de cerdo es bajo, mostrando mayor consumo conforme aumentan los ingresos. Sin embargo, vísceras y huesos presentaron un comportamiento inverso. O´Donnell y col (2004) y Britos, (2006) observaron que las achuras y menudencias presentan un comportamiento estable. El huevo no puede compararse debido a que no se mencionan en los estudios anteriores pero cabe destacar que su consumo es similar en los hogares con diferentes ingresos.

Dentro de los aceites y grasas, los resultados del presente trabajo difieren con los de O´Donnell y col (2004) que observó que la margarina disminuye con el aumento de los ingresos y la mayonesa presenta un comportamiento inverso. Es necesario destacar que el consumo promedio de margarina es una sexta parte del observado en 1996-97 (2,4 g/d a 0,4 g/d), mientras que el de mayonesa ha aumentado levemente en estos 20 años (3,9 g/d a 4,7 g/d) y el de manteca se ha mantenido (3,1 g/d a 2,9 g/d).

Dentro de azúcares y dulces, los resultados coinciden con los observados en 1996-97. El consumo de azúcar en 1996-97 era en promedio de 43,1 g/d y el de dulces y mermelada de 8,7 g/d, mientras que en 2012-13 el azúcar desciende a 32 g/d y los dulces y mermeladas a 3,9 g/d y 7,1 g/d si se incluye al dulce de leche.

Según los resultados del presente trabajo la cantidad total de bebidas e infusiones aumentan sustancialmente a medida que crecen los ingresos del hogar. Los patrones de bebidas sin alcohol
coinciden con los observados anteriormente pero difieren en las proporciones. En 1996-97 las bebidas sin alcohol duplican su consumo entre los quintiles extremos exceptuando las gaseosas que lo septuplican. En 1996-97 el consumo de gaseosa era en promedio de 92,9 ml/d y el de jugos concentrados y el polvo de 46,0 ml/d, mientras que el 2012-13 el consumo promedio de gaseosas es de 203,4 ml/d y el de jugos 177,7 ml/d. En 1985-86 la

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yerba y el café aumentaron su consumo entre tres y cinco veces. El consumo de vino ha descendido de 50,5 ml/d a 32,8 ml/d, mientras que la cerveza no muestra variaciones (27,2 ml/d en 1996-97 y 28,1 ml/d en 2012-13).

El consumo total de comidas elaboradas aumenta a medida que se incrementan los ingresos del hogar. Dentro de este grupo, las empanadas, tartas y pizza son los alimentos más consumidos. Lo mismo ocurre en el estudio de O´Donnell y col con las pizzas y empanadas pero no hace referencia a las tartas.

El grupo otros alimentos no pueden compararse los resultados ya que los otros dos estudios no los tienen en cuenta.

Conclusiones

Los ingresos del hogar son un factor condicionante del consumo de alimentos. Las diferencias en el consumo de alimentos entre quintiles demuestran rasgos de un comportamiento típico de los consumidores, a medida que aumentan los ingresos progresan a una dieta más selectiva, variada y económicamente más cara, aunque no necesariamente más racional desde el punto de vista del concepto de alimentación saludable.

Las tendencias de consumo entre quintiles (incremento en el consumo aparente de frutas, vegetales no feculentos, leche, queso y otros lácteos y comidas elaboradas fuera del hogar) y las diferencias en los alimentos que conforman las canastas de compra en cada quintil son similares a las que se han observado en encuestas anteriormente realizadas en nuestro país. Sin embargo, las variaciones en las cantidades consumidas de algunos alimentos con respecto a datos previos muestran un cambio en el patrón alimentario que puede tener importantes consecuencias en la calidad nutricional de la alimentación de los argentinos.

Agradecimientos

Queremos agradecer a la Lic. Ileana Arriola y a la Lic. Nadia Lingiardi por los excelentes aportes realizados durante la etapa de corrección del trabajo.

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Britos S. Situación alimentaria y de disponibilidad de alimentos en la República Argentina. En: Lema S, Longo E, Lopresti A. Guías Alimentarias para la Población Argentina. Lineamientos Metodológicos y Criterios Técnicos. 2ª ed. Argentina: Caligrafix Servicios Figuras Integrales; 2006. Pag 21-40.

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